Como un gran ejemplo de solidaridad y cordialidad, Valentín cumplió su sueño de tener una bicicleta nueva. El Sargento Primero José Acevedo fue el encargado de brindarle la mejor sorpresa y darle a esta historia un final feliz.
Hay muchas realidades. Todos los días nos encontramos con noticias que nos afligen, nos preocupan y nos angustian. Hay un bombardeo de imágenes que nos confunden y nos alertan. Pero ante este panorama diario, existen actitudes y gestos que nos recuerda lo humano que somos. Es necesario darlas a conocer, es óptimo contagiar y generar una sonrisa. No pueden quedar en el anonimato, por eso queremos que se visualicen y se multipliquen. Ésta es una de ellas; ésta es una historia valiosa.
Los protagonistas
Valentín, tiene 6 años y comparte su vida con sus papás y 11 hermanos en La Toma, un barrio ubicado al oeste de la ciudad de Córdoba. Como todo niño, no para de jugar, divertirse y soñar. Uno de sus pasatiempos preferidos es andar en bicicleta, algo muy fácil, si se tiene una. Como Valentín no tenía, la fabricó. Para ello juntó partes, consiguió cinta de embalar y tomó una vieja bici a la cual intentó “reanimar”. Y lo logró.
En poco tiempo Valentín comenzó a pedalear en su obra maestra por las calles del barrio. Nada lo paraba. En ese momento, sus amigos y familiares no se imaginaban como iba a trascender esa iniciativa.
De una manera tan normal, como resultado de la era digital y del uso de las nuevas tecnologías, esa imagen de Valentín comenzó a circular, a difundirse, hasta alcanzar a la persona indicada. Sin saberlo, Juan, su tío, emocionado y orgulloso mostró su foto a compañeros, durante un receso en su lugar de trabajo.
Ahí comenzó todo, sin darse cuenta Juan generó la mejor de las reacciones, una inesperada sorpresa. En ese grupo de trabajo y cumpliendo adicionales en la Agencia Córdoba Joven, se encontraba el Sargento Primero José Acevedo, un funcionario policial que trabaja además en la Dirección de Comunicaciones de la Policía de Córdoba. Tras ver esa fotografía en el teléfono, José no dudó en lo que había generado en su persona, en su interior y sin generar sospecha, se retiró sigilosamente a comprarle una nueva bicicleta a Valentín. La imagen lo había conmovido profundamente.
Los sueños al final se cumplen
José estaba decidido a que no se supiera, a que no se diera a conocer, pero no le resultó, hoy toda la comunidad celebra su gesto, admira su decisión y expresa su deseo de que existan, por la vida, muchos más José.
Este gran ejemplo tuvo el final más elocuente, ver a Valentín en su nueva bicicleta fue el sueño cumplido de José Acevedo y un importante “regalo de Dios”. La sorpresa fue acompañada de una maravillosa carta. “Querido Valen: Te cuento que Dios te estaba mirando y me dijo que en su nombre te diera este regalo, por tu esfuerzo y ganas de querer tener una bicicleta. Me dijo también que reces mucho y que te sigas portando bien. Sigue así y para navidad también algo te va a dar.”
Los sueños, sin dudar al final se cumplen, Valentín sonríe y no se baja de su nueva bicicleta.